martes, 21 de septiembre de 2010

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"UN PEQUEÑO NIÑO SALIÓ A JUGAR

CUANDO ABRIÓ LA PUERTA VIO EL MUNDO

AL PASAR POR LA PUERTA...

PROVOCÓ UN REFLEJO

NACIÓ EL MAL

NACIÓ EL MAL Y SIGUIÓ AL NIÑO"



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palabras alas




no somos distintos los clandestinos de ayer,
como las estrellas no se pueden calcular,
como las gotas de lluvia o como los perdidos en las grandes ciudades,
vivimos sólo este ahora;
hay quien sentencia que el pasado es todo,
que siempre fue mejor,
muchos dicen que mañana será y que
añoran la historia que les enseño que mañana será;
aman las guerras antiguas, 
dos o tres victorias inventadas de los que fueron héroes patrios,
los que fundaron lo que les pertenece:
la moral,
la ceguera,
la mudez,
la higiene y la buena educación;
como si la historia y el presente fueran lo que ellos quieren,
cuando nunca hicieron más que mentir,
evadirse,
no ver,
saber lo conveniente;
así no es rara tanta sangre derramada,
derrumbada,
cargamentos de muertos,
de balazos no de pena;
el que agoniza de hambre, 
de enfermedad,
de mentira,
no cree en nada,
que haya un mejor tiempo para vivir.

pedro salvador ale








unahoja versión impresa





va de retro

el grito, no es una respuesta
Por Luis Contreras


Dicen que hay tres tipos de personas en el mundo: las que hacen que las cosas pasen, las que miran las cosas pasar y las que se preguntan  ¿qué paso? Esta semana se reúnen en Nueva York los líderes del mundo. Algunos de ellos en su calidad de Jefes de Estado, otros como capitanes de la industria, otros como influyentes conciencias dentro de los círculos de decisión. Como sea, los que por estos días atosigan a la gran manzana, a la gran ramera, llegan para discutir el rumbo de las naciones y el futuro de la humanidad. La agenda del nuevo milenio.
    
Los asuntos sobre la mesa son apocalípticos. Se trata de evitar el desastre. Cualquiera de los temas de carácter global está en la posibilidad de abrir abismos para la humanidad: petróleo, energía nuclear, agua, población, alimentos, armas, drogas, ecosistemas y biodiversidad, cambio climático, migración, enfermedades… todos ellos girando en derredor del ojo de huracán que significa el sistema económico mundial.
Se trata de un sistema que tiene en la crisis una forma de gobierno y de oposición. La crisis como forma de ganar adeptos, conversos; la crisis como el arma que se hunde en la carne de la especie. Y en este mundo de crisis, mil millones de personas padecen hambre.  En este mundo, niños de diez años empuñan armas AK 47 y se disparan con ellas.
En este mundo se  construyen  drenajes especiales para traficar con carne humana, órganos, sexos, infancias. En este mundo día a día se descubren  nuevas especies y día a día se les depreda y se les extingue. Un mundo donde la solidaridad se agota y la ambición se vuelve combustible de todos los incendios sociales. Un mundo cada vez más sintético. De plástico. Un mundo con depresión. Esquizo.
Para algunos se trata de evitar el desastre y hacer de este mundo un lugar mejor. Para otros les es suficiente con tener un lugar de primera, un palco, desde donde se pueda contemplar a salvo un buen maremoto, un terremoto, la quema de un palacio de gobierno o una epidemia. Mientras  un maremoto, un terremoto, la quema de un palacio de gobierno y una epidemia sigan siendo un gran negocio. La economía del desastre, dice Naomi Klein. La economía de guerra.
Los líderes de la humanidad miran hacia el futuro. Toman posición. Pelean los mejores lugares. Corren a disputarse las últimas parcelas fértiles del planeta. Miran por su gente.  Mientras que en Nueva York se debate sobre los grandes males de la humanidad y las oportunidades que ellos generan, en México conmemoramos con un grito el grito de independencia  y  con sombreros y cananas nuestra revolución. Miramos al pasado. Miramos al pasado y nos preguntamos ¿qué paso?
En este país, surreal por naturaleza, aún no entendemos los quienes y los porqués de la independencia, los quienes y los porqués de la revolución. La posible respuesta dependerá del lugar que ocupes en la sociedad mexicana. En este país aún no nos hemos dicho la verdad, cruda, ruda, amarga, como en una pieza.  Por eso todavía nos preguntamos…  ¿qué paso?
México no es una isla. No somos aparte del mundo. Este país estructura un continente. Por su territorio corren, como ríos, los flujos migratorios; corren las cargas y recargas de cocaína y mariguana que dopará a buena parte de la sociedad primermundista. Está también el comercio formal y el pirata. Están, sobre todo, las no fronteras de la biodiversidad. México es uno de los países más biodiversos del planeta. Es esta la última de sus riquezas.
Hay otras. Otros temas que son centro de este país, como su petróleo. En la conmemoración de la independencia y en el festejo de la revolución, nada nos hace mirar hacia el futuro. Las luces del bicentenario iluminan solamente nuestro pasado. Nada dicen del México del tricentenario. Parece que el futuro de este país es el 2012. Que cortito. Que pequeño futuro. Que inmediato.
Nuestra ceguera es demencial. Absurda. En un mundo que se está quedando sin fronteras, que se reestructura rápidamente, que se disputa las últimas manzanas del único árbol de manzanas, mirar solamente hacia atrás nos deja fuera. Y quedarnos fuera es cruzar el abismo sobre una cuerda imaginaria. En algún momento, alguien notará que bajo nuestros pies no hay nada.

A nuestra clase política la alimenta sólo el debate electoral. Las elecciones la entusiasman y estimulan. ¿Quién? Es la única pregunta que se hacen. Y es por eso que a nuestros gobiernos les es suficiente con cerrar una calle, poner una lona, sillas plegables, mesas largas, traer un mariachi, una botella de tequila o de mezcal, algunas carnes, algunos moles, pozoles, pirotecnias…  eso les es suficiente. La fiesta del bicentenario no es una fiesta del pueblo, es una fiesta de pueblo. Con eso tienen. El grito de México es una calle cerrada. El grito de México no es una respuesta. Ni siquiera es una pregunta.
Mientras que en Nueva York se discute el futuro del mundo, en México se debate sobre conceptos como democracia, alternancia, regresivo, alianzas, coaliciones…  Esta es una nación joven. En el Laberinto de la Soledad, Octavio Paz veía a México como un adolescente. Un México que flota, indeciso. Es posible.

Sin embargo, este país parece más bien como un recién nacido que, envuelto en placenta,  en sangre, llora y se retuerce. Jala aire e intenta abrir los ojos por primera vez. Este país aún puede ser lo que se proponga. Si es que deja de flotar y se decide. Si es que abre los ojos y mira por primera vez.

* Colección privada, "todo" de Frineka Vu Tonbo (Windhoek, Namibia, 2000).

carta para una hoja

SENTIMIENTOS ENCONTRADOS


Por María del Socorro Castañeda


Soy mexicana. Es la frase más simple que me viene a la cabeza para explicar mi condición. Vivo a miles de kilómetros de mi tierra. Será por eso que mi concepto de Patria ha ido cambiando con los años. Quizá la distancia me ha vuelto más sensible, pero al mismo tiempo -al menos así lo espero- más crítica y objetiva.

Hablo en primera persona, como pocas veces. Será que a fin de cuentas el amor patrio es subjetivo, íntimo, personal. Parece una contradicción y sin embargo, no obstante se trate de un modo para identificarnos con millones de personas, el ser mexicano lo vivimos todos de una manera diferente. Es un credo que no se recita, es una convicción que no se justifica. Es una pasión y por lo mismo, está exenta de raciocinio y obviamente, no se comparte.

Hace muchos meses que -sobre todo a través de internet- encuentro información referente al Bicentenario. He despotricado como pocas veces porque considero el festejo un gasto excesivo, un desperdicio imperdonable en un país cuyas condiciones económicas deberían ser consideradas seriamente para establecer prioridades.

Es como pensar en las humildes familias que se esmeran y se sacrifican hasta el absurdo para festejar un bautizo, una boda o peor aún, unos quince años. Por unas cuantas horas de pachanga se esfuerzan hasta la exageración para al final quedar mal con todo el mundo y sufrir la tremenda cruda del día después, cuando aparte de todo tendrán que enfrentarse de nuevo a la cruel realidad, y no serán seguramente más felices, aunque eso sí, no habrá quien les quite lo bailado.

Entre hermosos fuegos artificiales, en una impresionante fiesta, posiblemente la más emotiva de siempre, los mexicanos festejamos el Bicentenario de la Independencia nacional.
¡Viva México! Y sí, que viva. Lo deseo con todo el corazón. Que viva y que mejore. Que viva de veras, no que muera día a día enmedio de las obscenas escaramuzas entre soldados y narcotraficantes.

Que viva por siempre, pero libre. Independiente al menos de la corrupción cotidiana que protagoniza principalmente la deleznable clase política, corrupción de la cual somos sólo testigos los ciudadanos comunes, que no podemos o simplemente no queremos liberarnos. 

"No existe ya para nosotros ni el rey ni los tributos, llegó el momento de la emancipación, ha sonado la hora de nuestra libertad" -dijo Felipe Calderón en Dolores Hidalgo, Guanajuato, emulando al padre de la Patria.

Libertad. Eso es lo que deseo para mi país. Larga vida en libertad. Sin rey o similar y con justos tributos.  Con impuestos cuyo destino se vea en cada calle de México y no solamente en el lujo en que viven quienes lo gobiernan.

Lo que me impresiona es que justamente esas palabras tan fuertes y prometedoras hayan salido de la boca de un presidente que ha hecho de todo porque la soberanía, la tranquilidad y la paz social sean mera retórica.Y no es porque Calderón sea el único. Tampoco hay que cargarle la mano, que ya tiene bastante con su gris persona.

Nuestro presidente es más bien el más reciente de los responsables del caos, de la tragedia contínua de nuestra patria que por desgracia se nos "deshace entre las manos", como alguna vez sentenció uno de sus nefastos predecesores.

Amo mi patria -quiero repetirlo para que quede muy claro- y como muchos millones de compatriotas, también grité con toda la pasión que me une a mi tierra a pesar de la distancia un Viva México.sincero.
Luego de la emoción, sin embargo, me quedé pensando por qué mientras en el Palacio Nacional la fiesta era costosa, refinada y elitista, afuera los mexicanos verdaderos vivían un momento de alegría efímera que no era otra cosa que un paliativo al sufrimiento cotidiano.

Me pregunté también por qué en las nueva torre del Bicentenario de Toluca, un gobernante que aspira a llegar a ocupar el más alto cargo de la nación compartía la cena con 300 privilegiados que habrían pagado mil pesos por piocha para festejar con bombo y platillo, lejos de la plebe.

Seguramente es mejor que desde ahorita el galán de telenovelas conviva solamente con las personas que cuentan y no se roce demasiado con la masa. Debe seguir en su papel de divo y hacer muchos y muy buenos negocios, para tener el camino seguro y llegar a la grande en plena forma.

Y me pregunté además -y este fue un puro desahogo local- por qué motivo no todos los mexicanos que vivimos en el norte de Italia fuimos cordialmente invitados a la ceremonia del grito que se celebró en el hotel Marriot de Milán el 14 de septiembre.

Mientras que el Consulado mexicano ha cerrado sus puertas para cualquier trámite a quienes no viven en Lombardía "por falta de recursos económicos", y obliga a viajar a sus ciudadanos hasta Roma, no obstante vivan a pocos kilómetros de Milán, para la pachanga sí hay dinero. Qué pena.

Mis preguntas absurdas no tienen otra respuesta: porque en México, la Independencia es una utopía. Porque los mexicanos no nos hemos independizado del servilismo, y no hemos aprendido que nuestros gobernantes no son otra cosa que empleados pagados por nosotros, gracias a nuestros impuestos. Y sin embargo, les seguimos permitiendo vivir bien a costa de nuestros esfuerzos.

¡Ah, si de veras pudiéramos ser independientes! A lo mejor entonces cada día seríamos capaces de sentir ese fervor patrio, que nos duraría todo el año y por todos los años. Si pudiéramos de veras decidir qué tipo de país queremos... Si nuestro nivel educativo nos permitiera comprender, analizar, razonar y cuestionar, entonces se acabaría la pésima telenovela que nos vemos obligados a vivir, esta historia surreal en la que van siempre ganando los villanos y nosotros, pobres héroes con sueños y esperanzas vivimos solamente con la ilusión de que algún día llegará el final feliz.

Desde lejos, México se ve diferente. Provoca sentimientos encontrados. En la distancia, es posible observar el cuadro completo y es más sencillo opinar, es más fácil enojarse.
Pero a pesar de los miles de kilómetros de distancia, la tierra llama, la identidad nacional se magnifica. Por eso es inevitable decir de corazón ¡Viva México! Pero deseando que viva bien, porque en el fondo la esperanza existe. Basta mirar los rostros de las personas simples que luchan a pesar de los pesares. A ellos sí vale la pena llamarlos compatriotas. Por ellos. Para ellos.  Gracias a ellos. ¡Que viva México!

iMA y GEN

sindicato de maestros

delegado especial con aspirantes

NOTA INFORMATIVA
por luis contreras

20-sep-2010. tol.edomex. Esta tarde, por primera vez, se presentaron en un acto político del CDE del PRI, en su calidad de militantes, los aspirantes a la candidatura priísta al gobierno del Estado de México. Juntos.

Se negó un acuerdo, un pacto, un convenio o siquiera el inicio de las hostilidades internas para la definición del candidato. Sin embargo, de la oficina del dirigente estatal del PRI, Ricardo Aguilar, salieron Ernesto Némer, Luis Videgaray, Eruviel Ávila, Alfredo del Mazo y Ana Lilia Herrera, que junto con el propio dirigente priísta, buscan la postulación estatal.

En el evento, el delegado del CEN del PRI, Enrique Martínez, tomó protesta a Ricardo Aguilar como delegado especial, con funciones de presidente del Comité Directivo Estatal de este partido en la entidad.

Un día antes, Aguilar Castillo había agotado su periodo estatutario como dirigente estatal, por lo que la designación le permitirá seguir al frente del PRI en la entidad, sin que ello le deje fuera de la posibilidad de ser electo candidato a la gubernatura mexiquense.

El acto político representa la primera pasarela formal de los aspirantes a la candidatura del PRI al gobierno del Estado de México. Como se sabe, la designación se realizará a principios del año próximo.

Aguilar Castillo llamó a los priístas a no tener  excesos de confianza, soberbias o triunfalismos. Además, como en otros actos, subrayó que el único líder del PRI en la entidad es el gobernador, Enrique Peña.  Hubo aplausos y hasta porras.